¿Puede el Panteísmo de la Nueva Era explicar la existencia de la maldad?
Tengo un amigo, Jim, que había leído algunos de mis libros sobre apologética y el movimiento de la Nueva Era, Un día se vio aquejado por una enfermedad física concreta y fue a ver a un doctor que le habían recomendado. Irían por la mitad del examen cuando, Jim, comenzó a sospechar que el medico podría ser un promotor de medicina de la Nueva Era. El, que no se caracteriza por andarse con vueltas, le dijo: <Usted es dios>, a lo que el medico le respondió con entusiasmos: <Por supuesto y también todo el mundo>. Jim salio del consultorio más rápido que un rayo.
El panteísmo es el punto de vista que propugna que Dios es todo. La palabra panteísmo deriva de dos palabras griegas: pan (todo) y theos (Dios). El panteísmo considera que la realidad esta permeada por la divinidad. El dios del panteísmo de la Nueva Era es una <cosa> impersonal y amoral opuesta al <ser> personal y moral del cristianismo. Según esta perspectiva, la distinción entre el creador y la creación se desdibuja completamente.
Si es cierto que <todo es uno> y que <todo es Dios>, como sostiene la visión de mundo de la Nueva Era, la distinción entre el bien y el mal, al final, desaparece. David Spangler, promotor de las ideas de la Nueva Era, afirma que la ética de su creencia <no se basan en... la dualidad de los conceptos "bien" y "mal". No hay un mal moral absoluto ni un bien moral absoluto. Todo es relativo. Por supuesto, hace mucho tiempo que los filósofos han señalado la debilidad filosófica de dicho punto de vista, porque es lo mismo que decir que la única verdad absoluta es que no hay absolutos. Cuando una persona afiliada a las ideas de la Nueva Era me dice que no hay absolutos, siempre le pregunto si está absolutamente seguro de ésto.
Uno de los principales problemas de la cosmovisión panteísta de la Nueva Era es que no explica adecuadamente la existencia de la realidad de la maldad en el mundo. Si Dios es la esencia de todas las formas de vida de la creación es necesario concluir que tanto el bien como la maldad tienen su origen en la misma esencia (Dios). En otras palabras, las manifestaciones de la maldad como la Primera y la Segunda Guerra Mundial, Hitler los asesinatos, el cáncer, o las violaciones, son una parte de Dios.
La Biblia, en cambio, enseña que Dios es Bueno y no malo (1 Crónicas 16:34; Salmo 118:29; 136:1; 145:8-9; Mateo 19:17) El Dios de la Biblia es luz y <en él no hay ninguna oscuridad> (1 Juan 1:5; Habacuc 1:13; Mateo 5:48). Es particularmente conveniente el argumento en griego, que literalmente se traduciría: < Y en él no hay ninguna oscuridad, absolutamente ninguna>. Juan no lo podría haber expresado con más fuerza.
Tuve la oportunidad de conversar con ex gurú Rabi Maharj, que se explayaba sobre la insatisfacción ética que le producía una cosmovisión monástica, panteísta, especialmente en lo pertinente al problema de la maldad.
<Cada vez estaba más convencido que Dios, como Creador, distinto y separado del universo que había creado, se oponía al concepto hindú que Dios era todo, de que el creador y la creación eran una y la misma cosa. Si solo había una realidad, entonces (Dios) era el mal además de bien, tanto la muerte como la vida, el odio como el amor. Eso hacía que nada tuviera sentido, la vida era un absurdo y la idea de que el bien y mal, el amor y el odio, la vida y la muerte, era una sola Realidad>.
Rabi optó por la única salida lógica que tenía: ¡se hizo cristiano!
Ronald Rhodes
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